¡Paroxetina por compasión!

Hace unos días, recién incorporado a la consulta, con alguno de mis adictopacientes deseando que volviera y doblando la consulta de un compañero del centro de salud, ocurrió algo que creo que os puede a interesar.
Sobre las 13:50,  llevaba cerca de una hora de retraso cuando un compañero que ya había terminado (gracias Manolo) se ofreció a atender a alguno de mis pacientes.
- Si alguno de ustedes sólo necesita recetas y quiere, puede venir a mi consulta y yo se las hago.
Mientras yo seguía en la mía atendiendo a los demás.
Al cabo de unos 15 minutos, apareció en mi consulta Manolo:
- Te he atendido a cuatro, pero a uno le he dicho que lo hable contigo. Es un joven de veintipocos años que dice que está muy deprimido y que un amigo suyo le ha recomendado Paroxetina; pero, la verdad, a mi no me parece que esté para nada deprimido.
Cuando vi en la pantalla del ordenador a quién se refería, esbocé una sonrisa:
- No te preocupes, muchas gracias por la ayuda.
Continué con la consulta y, en su turno, entra el mencionado joven:
- Hola
- ¡Hombre!, cómo estas. Anda, siéntate.
- Pues mira (me tutea porque nos conocemos mucho tiempo),  es que me encuentro muy mal, estoy muy nervioso y muy triste, además no duermo bien y un amigo me ha dicho que me tome una Paroxetina que él se la ha tomado y me va a sentar muy bien.
Hasta aquí todo parece normal, no es extraño un caso así en la consulta. Lo que tal vez os extrañe fue mi respuesta:
-¿Y a mí que me parece que me estas pegando una trola de las gordas?... que tienes más morro que un orangután comiendo pimientos picantes…
Bueno, esto no lo hago normalmente a menos que conozca muy bien al paciente y su “contexto”, así que voy a dar una explicación.
El joven en cuestión es un perfecto atleta, musculoso como solo aquellos que se machacan horas y horas en el gimnasio, pero por razones muy distintas al narcisismo o a la vigorexia. Si mi memoria no falla, todo empezó hace unos 9-10 meses, cuando él y su hermano conocieron a unas brasileñas de armas tomar. Vamos de las que les gusta más el sexo que el gordo de la lotería. Cuando gozaron de las prestaciones de los jóvenes en cuestión, tuvieron que explorar campos inauditos del placer que obligó a los hermanos a mejorar su rendimiento físico tanto en potencia como en resistencia. De ahí la presencia de los hermanos en el gimnasio.
Harán unos seis meses cuando ambos hermanos acudieron a mi consulta para consultar sobre la L-Carnitina y el Viagra. Tras una entretenida y divertida conversación, me contaron las razones por las que querían usarlas: la insaciabilidad de las brasileñas. Les expliqué los inconvenientes que desaconsejaban el consumo de la primera y las instrucciones del consumo del sildenafilo advirtiéndoles que el fármaco no estaba indicado en su caso.
Así que, cuando Manolo me contó lo extraño de la consulta del joven que acababa de atender, se me encendió la bombilla y rápidamente relacioné la insaciabilidad de las brasileñas, la Dapoxetina y la Paroxetina. (¡Que malo es conocerse!)
La carcajada del paciente fue de las grandes, rápidamente nos entendimos. Las brasileñas iban a más y el gimnasio no era suficiente.
La hablé del timo de la Dapoxetina, del que su uso solo demostraba un retardo de un minuto en la eyaculación y esto le sorprendió mucho:
- pues yo suelo durar unos 45 minutos pero, el día que me tomé la Paroxetina que me dio un colega, llegué a la hora y cuarto.
Entonces el sorprendido fui yo (ejem… solo por el gran efecto placebo de fármaco). Así que le expliqué todo lo que he leído sobre el tema para concluir que los antidepresivos bajan la libido, su efecto sobre el retardo de la eyaculación es un secundarismo, que tienen otros efectos adversos, que no es razonable su uso en circunstancias distintas a las de una depresión, y menos en su caso, y que lo suyo sólo puede explicarse por el efecto placebo.
-¡El poder de la mente, tío. ¡El poder de la mente!

Ah, que se me olvidaba, que esta entrada me ha venido tras leer la de Enrique Gavilán sobre la longitudinalidad de la atención 

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Me estoy envenenando lentamente pero no sé cómo te lo voy a decir.

Es verano, es tiempo de dietas y estas afloran por doquier, sin embargo he de reconocer que hoy me he sentido sorprendido al conocer la existencia de un plan de alimentación basado en los grupos sanguíneos. La información me la ha proporcionado una paciente aquejada de un cuadro dispéptico a raíz de iniciar dicho plan. Se trata del libro Eat Right For Your Type ("ERFYT", Come Según tu Grupo) de Peter J. D'Adamo. Al parecer, muchas enfermedades pueden deberse al mero hecho de consumir alimentos no adecuados para nuestro grupo sanguíneo, y esto seria así porque las proteínas de lectina de algunos alimentos provocarían la aglutinación en la sangre en personas de ciertos grupos sanguíneos que no están "genéticamente /evolutivamente adaptados" a comer dichos alimentos, así pues aglutinación tras aglutinación nos llevaría a la formación de émbolos tras émbolos que irremediablemente nos llevaría al fracaso del órgano donde se produjese la embolia. Alarmado por esta hipótesis he supuesto que un síndrome de fallo orgánico debido a micro-infartos inducidos por lectinas tiene que estar recogido y suficientemente explicado en la literatura científica, así pues, he realizado una búsqueda bibliográfica a través de Pub Med, Excelencia Clínica, Biblioteca Virtual en Salud… a través de autores, descriptores… pero mi esfuerzo ha sido inútil por lo que me estoy planteando realizar la pregunta en el Preevid- (lo siento J.A. pero te voy a hacer trabajar en vacaciones). Como “a falta de pan, buenas son tortas” y siendo A Rh +, he buscado información para saber cuáles son los alimentos beneficiosos, neutros y desaconsejados para mi grupo sanguíneo, y he aquí el resumen:
Características Generales del Tipo A
Las personas con sangre del tipo A presentan según D'Adamo -hablando en general- un sistema inmunitario vulnerable, una buena adaptación a condiciones ambientales y nutritivas estables, bienestar con una actividad física o deportiva relajante, un aparato digestivo frágil que tolera mal la carne, la harina de trigo, la leche y los lácteos, y al que le va mejor una dieta vegetariana rica en cereales y legumbres.
Las personas del tipo A deberían pues:
1) Basar su dieta en el consumo de fruta, cereales, legumbres y verduras
(eso está bien, me gusta)
2) Consumir pescadoCursiva sólo en pequeñas cantidades (carpa, mero, bacalao, merluza, salmón, sardina, trucha) excluyendo los pescados planos como el lenguado y la platija. (Malo, aglutinación segura)
3) Limitar o evitar el consumo de carne pero evitando los embutidos, las carnes -especialmente si están en conserva- y los alimentos salados o ahumados (embutidos, carnes en conserva, alimentos en salazón...). ( lo siento Peter, soy extremeño y donde esté ese jamón ibérico de pata negra, ese lomo embuchao… ¡que recuerdos infantiles de las matanzas!, aquí seguro que aglutino.)
4) Evitar el consumo de leche y productos lácteos. En cambio, la soja y sus derivados le son particularmente beneficiosos. (Otra aglutinación, la única soja que tomo de vez en cuando es cuando voy a un asiático)
5) No consumir alimentos precocinados. (de acuerdo, donde este la cocina de la madre que se quite el Eroski, Consumer, Carrefour y el Corte ingles)
6) Consumir de forma habitual semillas oleaginosas y frutos secos pero evitando las nueces brasileñas y los pistachos.( mi madre me dice que lo que debo de evitar son las ingles brasileñas, y la verdad no sé por qué)
7) Reducir el consumo de productos a base de harina de trigo. (aglutinación al canto, ese pan de pueblo, esa pasta al diábolo…)
8) Practicar actividades físicas relajantes (yoga, Tai-Chi, bicicleta, natación, excursiones...). (Pues no me veo yo siendo un contorsionista, para mí que el yoga y el tai-chi es más bien una filosofía y no un deporte)
9) Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, valeriana, áloe, bardana y espino albar pero evitar la barba de maíz y el ruibarbo.( cardo mariano, equinácea, bardana, espino albar, barba de maíz , ruibarbo…¿ eso qué es lo que es?)
Cabe agregar que los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo A son las carnes, los alimentos lácteos, las habas y el exceso de trigo favoreciendo el adelgazamiento los vegetales, los aceites vegetales, la soja y la piña. ( o sea hipercalórico engorda, hipocalórico adelgaza).

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