Así fue y así pasó el día de las jornadas de residentes o al menos esta es la visión de mi residente:

Por la mañana, tras el pertinente recibimiento (presentación del acto), se expusieron, en dos aulas diferentes, a la vez, los casos clínicos aceptados como póster, donde las residentes de primer año del centro de salud Vistalegre-La Flota aportamos nuestro granito de arena con el caso titulado “Algo más que artrosis”; al finalizar, y tras “un café”, se impartieron varios talleres para residentes, momento en el que todos los asistentes nos dividimos de nuevo, acudiendo cada uno a donde estábamos inscritos. En mi caso, estuve en el titulado “Actualización en EPOC”, donde se dieron unas nociones generales sobre dicha patología, que nunca vienen mal teniendo en cuenta la frecuencia con la que nos encontramos frente a ella. Al acabar, y tras media hora de “descanso”, comimos.
Inmediatamente después, comenzó la exposición de los casos clínicos incluidos como “presentación oral” (según criterios del comité científico), que también se expusieron en dos aulas diferentes; en este caso, participamos con un caso clínico titulado “El mareo que mejoraba con azúcar”. Al acabar, hubo otra sesión de cursos; en este caso, yo acudí al de “Infiltraciones”, el cual fue bastante práctico e interesante, acercándonos un poquito más al manejo de diversas técnicas de infiltración, útiles para ampliar nuestras habilidades, permitiéndonos resolver más problemas en nuestra actividad diaria. Paralelamente, se impartieron unos talleres para estudiantes, teniendo para elegir entre: “RCP”, “Iniciación a la electrocardiología” y “Cirugía menor”.
Finalmente, llegó la clausura de las Jornadas, con el agradecimiento a todos los asistentes, la entrega de premios a los casos clínicos que consideraron más interesante, y una proyección de Médicos sin fronteras, mostrándonos de forma resumida en qué consiste su tarea, animándonos a participar con ellos de cualquiera de las diferentes formas posibles.
Más tarde, nos reunimos un número muy escaso de participantes para ir a la “cena de gala”, la cual era el verdadero cierre de estas jornadas, pero que mucha gente olvidó… (Aunque tengo que decir que eso no impidió que se convirtiera en un encuentro donde compartimos multitud de experiencias, intercambiamos opiniones y risas, y establecimos nuevos lazos.).
La experiencia, en general, fue bastante buena, agotadora, pero buena. Eché en falta un poco más de organización, pues hasta 3-4 días antes del día señalado, los residentes que íbamos a exponer algún caso clínico, no teníamos información de cómo teníamos que presentarlos (si en póster o en presentación tipo Power-Point); faltaron muchos residentes, no sé si por falta de información o por falta de motivación… y no tuve la sensación de que fueran unas jornadas con estudiantes, lo cual era la “novedad” de dicho evento, pues si no entendí mal, uno de los fines de este acontecimiento era compartir la medicina de familia con ellos, darles a conocer un poco más nuestra especialidad, esa que siempre está en boca de todo el mundo, pero que, en realidad, es la gran desconocida. Tal vez porque era viernes, tal vez porque los alumnos no estaban bien informados de en qué consistía ese día (por lo que pude comprobar según muchos de ellos me comentaron), la asistencia fue escasa, y la interacción estudiantes-residentes bastante nula.
Independientemente de esto, hay que agradecer a los organizadores de este “proyecto” el que se embarcaran en esta aventura, pues para los que por primera vez acudíamos a un evento de estas características, nos sirvió como toma de contacto para la multitud de experiencias de carácter similar que esperamos poder disfrutar en un futuro próximo. Además, desde aquí (¡Qué fácil es decirlo!) les animo a que surjan las “Decimo Primera Jornada de Residentes de Medicina de Familia y Comunitaria” y la “Segunda Jornada de Estudiantes de Medicina” de la Región de Murcia, en las que estaré encantada de participar de nuevo.
¡Un saludo a todos!






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