Vivimos tiempos difíciles para la Atención Comunitaria en nuestra Región, al menos en su sentido clásico. Junto a la falta de cultura profesional de los sanitarios en los procesos de participación comunitaria y los anticuerpos generados en las primeras promociones de médicos de familia con los diagnósticos de salud absurdos y carentes de metodología social (muchas horas de trabajo para quedar olvidados en el archivador más escondido), se añade la “bola de nieve” de la deformación docente (quien no sabe y no hace, no puede enseñar), una orientación gerencial hacia la asistencia pura y dura (la acción comunitaria es relegada a la vocación y fuera de la jornada laboral), una acción política explícita que deroga la constitución de los consejos de salud de zona y, por último, una estructura formal de una sociedad “hecha unos zorros” dentro de un contexto de anestesia social y apatía hacia la participación y la colaboración.
En este escenario, practicar y aprender atención comunitaria es una entelequia que supera al programa oficial de la especialidad de medicina familiar y comunitaria, al PACAP y a cualquier inquietud sincera de un profesional que requiera apoyos y compromisos para iniciar un proceso comunitario.
¿Qué podemos hacer? En primer lugar, así de claro: lo que se pueda. Los médicos de familia estamos profesionalmente obligados a ejercer estas actividades si queremos reivindicar nuestra especialidad y no ser los “internistas pobres del sistema” y, por otra parte, los tutores debemos inculcar una visión comunitaria a nuestros residentes aunque sólo sea para deshacer la mencionada “bola de nieve” y proyectar un futuro algo más esperanzador.
¿Qué estamos haciendo desde el Centro de Salud Vistalegre-La Flota (por cierto, único CS del área que carece de trabajador social)? Pues dos actuaciones comunitarias:
- El proyecto ATENCOM©. Es el proyecto de la promoción de residentes 2008-2011. Basado en el enfoque biopsicosocial, pretende introducir una visión comunitaria en la práctica diaria del médico de familia mediante la incorporación de la “prescripción” de las asociaciones de pacientes a los pacientes con problemas de salud susceptibles de ser mejorados con este consejo asociativo. Dejo a los residentes responsables del proyecto una entrada específica del mismo en este blog.
- El proyecto de EDUCACIÓN para la SALUD en el IES LA FLOTA. 2010-2011. Este proyecto es fruto de dos años de trabajo colaborativo CS-IES y adopta la metodología propia del Plan de Educación para la Salud en la Escuela de la Región de Murcia. Es un proyecto para la promoción de la salud cuyo objetivo es formar en conocimientos, actitudes y comportamientos que contribuyan a adquirir estilos de vida saludables. Junto con la familia, los centros de enseñanza son uno de los lugares clave donde tiene lugar el desarrollo individual y social, donde se pueden abordar temas de salud específicos y donde las intervenciones de promoción de la salud son rentables. Emplea el concepto de buenas prácticas de educación para la salud en los centros educativos, de manera que establece que las actividades a realizar han de estar relacionadas o integradas con la actividad esencial de las instituciones educativas e involucrar a todos los miembros de la comunidad educativa (personal directivo y administrativo, docentes, estudiantes, padres y madres de familia) para que no sean iniciativas aisladas de unos pocos docentes o trabajadores de la salud entusiastas, sino expresión del compromiso explícito de toda la institución con el mejoramiento de las condiciones de salud, el aprendizaje y la calidad de vida de todos sus miembros. Las actividades se plantean prolongándose en el tiempo, ya que las acciones esporádicas que se producen en respuesta a situaciones coyunturales o de crisis, tienen muy poco impacto. Además, incluyen varios componentes (abordaje multifactorial) y contemplan también el establecimiento de mecanismo efectivos de colaboración, o alianzas estratégicas, entre el centro escolar y otros sectores y actores clave de la comunidad local, como organizaciones no gubernamentales o de base comunitaria, y los servicios sociales y de salud.
Pero, lo que comenzó siendo un programa de máximos, en la situación actual, se ha reducido a uno de mínimos tras la aprobación de la Ley de Medidas Extraordinarias para la Sostenibilidad de las Finanzas Públicas.






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