Volvamos pues a la pregunta, ¿hemos ganado o hemos perdido con las transferencias sanitarias?
Es evidente el poco peso específico que la Región de Murcia tiene en la política nacional. La falta de líderes con proyección y prestigio nacional unida a la ausencia de una oligarquía burguesa, económicamente potente, organizada en partido político, que enarbolara el sentimiento regionalista o nacionalista para evitar la fiscalización de sus acciones, explican esa posición de nuestra Región en el contexto nacional. Nos sentimos españoles (los jóvenes cada vez más europeos) y nos creemos con los mismos derechos de cualquier ciudadano del estado, ni más ni menos.
Hago esta introducción para explicar que la falta de inversiones en materia sanitaria del Estado en nuestra Región, es un problema endémico que se arrastra desde el inicio del INSALUD hasta el segundo pacto autonómico en 2009. Si en la anterior entrada hablé del diferencial de inversiones del INSALUD (Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo. Felipe González y José María Aznar), tras el traspaso de competencias (José María Aznar, José Luís Rodríguez Zapatero), no hay que menospreciar lo que hemos dejado de ingresar por el desajuste económico entre el presupuesto y el aumento de población desde 2002 (200 millones €/año). Esto se trató algo en la Conferencia de Presidentes de 2005 con la incorporación de fondos adicionales para la financiación de algunas CCAA por efecto de la inmigración (aunque con los problemas de no ser una financiación finalista) y se consiguió un acuerdo más equilibrado en la del 2009.
A pesar de todo, y este es un hecho diferenciador de quienes no tenemos un espíritu regionalista-nacionalista, la gestión efectuada desde nuestra Región no está exenta de autocrítica. La fragmentación territorial del aseguramiento sanitario y su falta de regulación y control ha dado lugar, entre otras cosas, al Bail-Out o gestión temeraria que viene a definir aquello de “como somos parte del Estado, no es admisible la quiebra económica, así que vamos a endeudarnos que ya vendrá el gobierno central a cubrir nuestra deuda y, si no lo hace, obtendremos réditos electorales”
Y así, nuestra sanidad regional, que partió con un presupuesto de 915 millones de € en 2002, terminó 2009 con 1.787 millones y una deuda de 839 millones. Todos los años de gestión han sido cerrados con déficit. La deuda ha recibido inyecciones financieras (fuera de presupuesto) superiores a 250 millones en los primeros años de la década y se ha disparado desde que, con la crisis económica, no ha recibido estas.
Dos elementos importantes para la comprensión del gasto han sido el haber incrementado el presupuesto sobre el presupuesto anterior (ya de por sí deficitario) y no sobre el gasto real y el pago de la deuda a los proveedores, con un interés cercano al 10%. Si en los tiempos de bonanza económica, cuando el boom inmobiliario producía superávits presupuestarios, se hubiera ajustado el presupuesto con el gasto real y se hubiera enjugado la deuda de los proveedores, se habría cortado la progresión exponencial de la deuda sanitaria. Si en ese momento se hubiera abandonado el Bail-Out, nuestra situación económica estaría mucho mejor.
Por cierto, una precisión sobre la deuda a los proveedores. Esta deuda es muy injusta para las empresas pequeñas, que están obligadas a los pagos propios de su actividad y no tienen colchones económicos de subsistencia (el confirming desde 2009 palia algo la situación pero no corrige la injusticia), pero para las grandes empresas, ¿dónde mejor invertir un capital con un 10% de beneficio asegurado?






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