"Que me mande, que me haga, que me..."

Estoy harto!!! de que en este lugar cualquier individuo que trabaje fuera de un centro de salud ya sea en la sanidad pública o privada, con tu misma, superior o inferior titulación, se considere con el derecho de poder ordenar, utilizando como recadero al paciente, cualquier tipo de prueba, tratamiento, derivación o lo que le venga en ganas. Así, es normal, observar en la consulta un número de pacientes que solicitan cita con la única finalidad de que se le realicen dichas solicitudes, “D. Fulanito de tal me ha dicho que me haga…, en la consulta de cual me han dicho que me mande a…, lo mejor para mi caso es que me vean en…”. Ante ello, se te plantean varias opciones: No cuestionar la razón de la demanda y satisfacerla, decirle al paciente que para trabajar de esta manera no es necesaria la figura de un médico de familia, en su lugar podríamos poner un cajero automático en la puerta del centro y con la utilización de la tarjeta sanitaria y un pin secreto que cada uno solicite al cajero la impresión del documento especifico de la demanda: analítica, derivación, radiología…etc. Otra opción es volver a derivar al paciente al origen de la demanda indicándole al demandante, que si para resolver la consulta del paciente él considera necesaria la solicitud de tal o cual prueba, el cuenta con los mismos recursos administrativos que yo y que se las pida, las evalué y tome las decisiones oportunas que estime necesario.
Lo curioso de estas situaciones es que siempre se suelen expresar de forma verbal y cuando le solicitas al paciente el informe oportuno donde se le ha comentado dicha necesidad, lo normal es que no exista tal informe o en el caso de existir esta demanda no está reflejada por ninguna parte, lo que te hace dudar si lo anteriormente dicho por el paciente es verdad o forma parte de la inventiva, picaresca o intencionalidad del paciente. Yo agradecería a todos estos colegas que cualquier indicación, recomendación o sugerencia que les hagan a mis pacientes se la expresen por escrito para evitar suspicacias y no estaría de más que ante la solicitud de una prueba, interconsulta o derivación se añadiera una coletilla más o menos como “salvo tu mejor criterio” “quedando a tu consideración la realización de…” o simplemente pidiendo las cosas “por favor” o con un simple “gracias”.
No debemos olvidar que HABLAR no es lo mismo que comunicarse, que se debe conocer cómo hacer llegar el mensaje, que con una serie de pequeños detalles, muy habituales en nuestra vida diaria, pueden hacer mejorar la comunicación con los demás y que es imposible llegar al mutuo entendimiento cuando la comunicación es unilateral.


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