El copago y la economía especulativa

Vicenç Navarro es un catedrático de Ciencias Políticas Públicas de la Pompeu Fabra y profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) que no precisa presentación. Cualquier persona mínimamente interesada por la sanidad lo ha leído y conoce su apuesta por lo público frente a la moda neoliberal que está marcando tendencias en algunas comunidades autónomas de nuestro país.

Acaba de publicar en el Diario Público un breve artículo sobre la Sanidad Española que sale al paso sobre la polémica de la financiación del sistema sanitario público y el copago que me parece muy esclarecedor.
Desde la blogosfera (y no sólo en ella) hay una sensación de que ya se ha asumido que va a ser bueno  que cada vez que un paciente vaya a su médico le tenga que pagar un euro. La verdad es que yo no lo tengo claro.
Para empezar, no me parece mal, sino todo lo contrario, que concertemos nuevas visitas con los pacientes que lo precisen; creo que es calidad de atención decir “-me gustaría volver a verlo para revisar cómo se ha quedado tras la bronquitis-“o “-Ahora mismo no sé lo que le pasa, vuelva mañana para ver si aparecen nuevos síntomas que nos ayuden al diagnóstico-“. Y prefiero esto a dar antibióticos por si acaso, a pedir múltiples pruebas para ver si sale algo o enviar a la puerta de urgencias a pacientes con síntomas menores. Reconozco que no sé trabajar en la privada, no lo he hecho nunca y no sé si practicar la medicina como he expuesto antes es posible cuando cada visita cuesta dinero. Lo que sí sé es que no quiero más presiones, bastante tengo ya con las bajas laborales, las recetas de privados o la burocracia absurda derivada de la hospitalaria para que, además, tenga que decidir si a este paciente se le cobra y a este no. Trabajamos en la incertidumbre y tenemos a nuestro favor el  tiempo (desarrollo de síntomas). No quiero medidas que me limiten los pocos apoyos de los que dispongo.
No voy a negar que es preocupante el consumo de fármacos que tenemos en España, se consume mucho más y de todo que en otros países (aunque no tanto como pensamos) Hay que tomar medidas, pero no creo que el copago sea la solución. Tal vez deberíamos cambiar la perspectiva sobre la que se enfoca el problema: ¿el  problema es el gasto sanitario o la medicalización de la población? Vicenç responde adecuadamente a lo primero (España, Grecia y Portugal son los que menos gastan en PIB de la UE-15), de manera que parece más adecuado el enfoque sobre la salud de la población. Entonces, las políticas a aplicar deberían estar más orientadas a combatir la publicidad del medicamento, el abuso mediático de la industria farmacéutica, el control de la dispensación en las oficinas de farmacia, el control de la medicina privada (mucho más agresiva e intervencionista), etc.
Creo que el copago es una simplificación injusta y gerencial de un problema más complejo. Es la vía fácil para la administración (hay que evitar entrar en asuntos “sensibles” de los lobbies de presión) y para aquellos médicos que creen que así va a disminuir la lista diaria de pacientes en la consulta (¿dónde queda la gestión clínica?)
A mí, como a todos, me gustaría disponer de 15 minutos por paciente, dedicar no más de cuatro horas a la actividad asistencial, disponer de tiempo para la docencia, la investigación, el estudio y la formación. Pero no quiero que, para alcanzar eso, tenga que renunciar a la calidad asistencial o recaiga sobre mis pacientes (el eslabón más débil de la cadena según las prácticas de la administración)
Por último y como comentario al margen, tras una interesante charla con un amigo economista: vivimos en un mundo de mentiras económicas, el valor especulativo de los mercados es mucho mayor que el valor real de la riqueza de los países, si quisiéramos retirar todo el dinero que tenemos en los bancos no sería posible. En muy poco tiempo comprobaremos que es falso el principio liberal de que el mercado es capaz de  autorregularse. Y esta es la esencia real de la crisis. La historia nos enseña que, en estos casos, se produce una gran hecatombe mundial. Así que basta ya de calentarnos las cabezas con que si el PIB, el gasto público, el gasto farmacéutico y el resto de parafernalia. Vamos a hablar más de personas y menos de economía especulativa, del FMI y los demás piratas financieros. Al fin y al cabo van a hacer con nosotros lo que les dé la gana…
(¿no sé… me habré pasado? Será cosa del verano, el calor y las vacaciones)

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El tiempo pasa





Hoy hace un año que decíamos “empieza el espectáculo”, definíamos el nacimiento de esta experiencia como un lugar de encuentro, un sitio donde compartir esas reflexiones que hacemos en cualquier lugar o donde menos te lo esperas, una manera de dar forma a esas discusiones de biblioteca, un lugar para compartir la información, un lugar de desahogo...

¿Conseguido?


No del todo. Me faltan entradas, me gustaría ver de vez en cuando algo sobre el “cotilleo sanitario” de manos de nuestro sexólogo de guardia, las pinceladas literarias de nuestra mallorquina insigne, las evidencias de Su Excelencia, el contrapunto ácido de nuestro Petit Larousse, la política sanitaria vista, con el tiempo, desde el otro lado de la mesa, las experiencias de ser inmigrante entre nuestras filas, los inicios, los intermedios y los finales en la experiencia discente… Nuestro Centro es mucho más.
Este es el mapa de nuestras entradas:

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Me voy de vacaciones

Hay que ver cómo se alargan los días previos a las vacaciones. Parece que no van a llegar nunca; pero, por fin, ya han llegado.
Dejo la consulta preparada. Mis pacientes saben que me voy y cuando vuelvo. Las recetas de crónicos están hechas y programado su envío a administración. He tratado de quitarle al compañero que va a pasar mi consulta (doblando con la suya) la máxima carga burocrática posible, desplazando revisiones programadas de IT, dando recetas a pacientes para todo el verano, programando revisiones de pacientes crónicos para cuando vuelva,...
Con todo, sé que será duro atender a dos cupos, de más de 1.700 TIS cada uno, todos los días y durante dos semanas. Así que ¡mucho ánimo, Pedro Avellaneda!. Ya sabes, hoy por mí, mañana por ti.
A la vuelta me espera todo lo que he aplazado y doblar la consulta de otro compañero (Paco Agulló) en iguales circunstancias de carga asistencial pero, por ahora estoy tranquilo, ya me darán los sudores los días previos al regreso. Ahora ¡me voy de vacaciones!

Dentro de dos días, nuestro blog cumple su primer año público y creo que hay que celebrarlo. Para mí ha sido una buena experiencia, un magnífico vehículo de expresión libre de las ideas y una fuente de transmisión de conocimientos e información crítica de la que estamos tan necesitados.
Gracias a Vicente Baos (El Supositorio), Enrique Gavilán y colaboradores (Saludyotrascosasdecomer y El nido del gavilán), Antonio Ruiz (El bálsamo de Fierabrás), José Luis Quintana (Atensión primaria), Juan Gérvas (Equipo Cesca), Julio Bonis (La pella de gofio del Doctor Bonis), Shora (MedTempus), Rafa Bravo (Primum non nocere), , Rafa Cofiño (Salud comunitaria), Pepe Aguilar (Por la tangente (del seno)), Luis Lozano (Rincón docente de medicina de familia), Miguel Angel Máñez (Saludconcosas), Salvador Casado (La consulta del doctor Casado), los equipos de Hemos Leído Sano y salvoel Médico críticoGrupo de MBE de la Smumfyc... Y a tantos otros a los que también leemos y nos leen (no quiero olvidar a Jesús Abenza (El cánido de Paulov) aunque no sea residente de nuestro centro. Es un verdadero placer formar parte de este heterogéneo y potente grupo de la Blogosfera Sanitaria.
Por nuestra parte, de las 126 entradas que el blog ha publicado durante este año, sin menoscabo del resumen que el Dr. Manuel Sánchez publique el día exacto del cumpleaños, sólo quiero decir:
Así lo hemos sentido y así lo hemos contado”

Se me han quedado cosas en el tintero y, como no tengo claro que a la vuelta las retome (la vorágine de los días nos lleva a abandonar pronto lo que no hemos hecho para hacer cosas nuevas), ahí van los títulos no desarrollados:
  • Cuando el herrero se pone a hacer zapatos.
  • Detectada la mayor bolsa de ineficiencia económica del SMS. Una medida que garantizará la sostenibilidad del sistema: nos quitan la máquina del agua fresca.
  • ¿Hasta cuando la colegiación obligatoria del médico asistencial?
  • El coladero de la formación médica acreditada: se regalan créditos.
  • “Os vamos a montar en las dependencias que tenéis vacías una estupenda  unidad de ambulancias para los traslados interhospitalarios de enfermos”.
  • Una aproximación distinta al paciente de las tres menos cinco.
  • Una distribuidora mayorista de medicamentos (HEFAME) se hace cargo de la reposición de nuestros almacenes de farmacia.
  • Que lo que el especialista (Dios) ha prescrito (unido), no lo separe el hombre (médico de familia). 
  • El difícil diagnóstico de las profirias




Hasta pronto

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Cuando los encargados de la información al paciente desinforman y te inducen a dudar de la profesionalidad de tú Médico de Familia

Publico literalmente, con su permiso, el e-mail que me acaba de remitir una paciente (y nunca mejor dicho) de nuestro Centro de Salud




Cuando sales de la consulta de tú Medico de Familia y te internas, con tu volante en la mano, por los pasillos, mostradores y ventanillas del Servicio Murciano de Salud para tratar de conseguir conocer el día en el que te realizarán la ecografía preferente que te ha pedido ante la sospecha de un arrancamiento óseo, puedes encontrarte con cualquier cosa, con cualquier situación y con algún que otro disparate.
También es probable que te encuentres con profesionales competentes y atentos, pero esto suele ser al final del periplo, cuando  tu paciencia está a punto de agotarse y no estás dispuesta a que te tomen por el pito del sereno.
Obedeciendo las indicaciones de tu Centro de Salud, te diriges al Hospital Morales Meseguer, concretamente al mostrador de información del Servicio de Radiología y allí, miran por encima tu volante, y te informan de que te equivocaste de sitio, que donde te tienes que dirigir es al Ambulatorio del Carmen (en el extremo opuesto de la ciudad).
Por supuesto, obedeces  y piensas que tu Centro de Salud se habrá confundido ¿?. Llegas al Ambulatorio del Carmen, haces cola y, te has vuelto a equivocar… “no es aquí, si no en el “Hospital Morales Meseguer”, donde fuiste la primera vez.  Amablemente te aconsejan que vayas al Servicio de Atención al Paciente del mismo ambulatorio donde “llamarán al Servicio de Radiología y le confirmaran la cita”…Estupendo, piensas, no me van a hacer volver otra vez al hospital…
Pero, la primera en la frente, la encargada ya me avisa de que puedo estar esperando horas, porque en el servicio al que va a llamar no suelen coger el teléfono… Como le contesto que no me importa y me siento delante de ella, llama y le atienden rápidamente (¡si lo cogen!), pero… mi volante se ha perdido en el hospital ¿?, no saben cuando tendré cita, ya me avisarán…..y  lo mejor: No me gusta meterme en esto, pero es que su Médico de Familia tenía que haberla enviado al Traumatólogo y no a esta prueba …..increíble, sabe más que mi doctora, cambia los protocolos del SMS y, lo peor, …pretende que dude de la profesionalidad de mi Médico de Familia…
No me corto y le contesto: “mire usted, si mi médico me ha enviado esto, seguro que tiene razón”, punto. Eso sí, logro que envíe mi volante por fax, para que no digan que no lo tienen en el hospital, y vuelvo a dirigirme al mismo cruzando otra vez la ciudad a 40º a la sombra.
Me presento de nuevo en el mostrador de información del Servicio de Radiología del Hospital Morales Meseguer, la recepcionista allí presente consulta mi volante y me dice que la semana que viene no hay RADIOLOGO  ¿? 
No soy la única que no sale de su asombro, las personas que hacen cola detrás de mí han puesto cara de preocupación: “¡¡por Dios, que no me den cita para la semana que viene, porque quién nos va a hacer la radiografía!!
Le pido explicaciones porque me parece muy extraño que no lo haya y me contesta que no me preocupe, que como no hay radiólogo van a hacer todo lo posible por “derivarme“ a un centro concertado…. ¡estupendo! ¡Que solución más buena… para los bolsillos de algunos!
Como no estoy de acuerdo (dudo de que no haya radiólogo en un servicio de radiología hospitalario que, me consta, funciona ejemplarmente), le vuelvo a solicitar que me pongan por escrito “que no hay radiólogo y que por eso me derivan a un centro concertado”… Me pide que espere un momento y se interna en las oficinas. Mientras, en la cola los comentarios se centran en lo mal que funciona este servicio, “a estos lo que les interesa es que vayamos a la privada”…

No transcurren ni diez minutos cuando un señor agradable, atento y muy educado, se dirige a mí y se presenta como el Dr.  Madrid, Jefe de Servicio de Radiología. Pasamos a un despacho y me explica la situación. Es bastante lógica, no es que no haya radiólogo (ya me imaginaba yo que eso era imposible), si no que, en mi caso, la prueba la tiene que hacer un radiólogo especializado y ahora sufren las dificultades propias de vacaciones de verano. Me ha dado a elegir entre hacerlo urgente, derivándome a la sanidad concertada, o esperar unos días para que me la haga un radiólogo del servicio. Le he contestado que prefiero esperar una semana (la garantía que me ofrece el Servicio de Radiología del Hospital Morales Meseguer es mucho mayor que la que espero de la sanidad concertada)
El Dr. Madrid me ofrece confianza y en ningún caso me plantea dudas sobre la actuación de mi Médico de Familia, como hicieron en el Servicio de Atención al Paciente del Ambulatorio del Carmen, todo lo contrario. Es normal, proyecta una imagen de responsabilidad y profesionalidad.
El final  del periplo ha llegado,  pero te vas con la certeza de que los servicios de información al usuario de nuestra sanidad pública fallan, ofrecen una imagen distorsionada y lamentable de un servicio público que funciona bien gracias a profesionales como mi Medico de Familia y como un Jefe de Servicio de Radiología que tiene que salir a deshacer entuertos creados por trabajadores poco comprometidos con su labor, a años-luz de entender lo que significa trabajar de cara a los pacientes, que prefieren (a lo mejor ni les importa) dañar la imagen de todo un servicio sanitario y de sus profesionales antes que molestarse un poco y ayudar e informar adecuadamente a las personas que solicitan su atención. 
Me preocupa que estos servicios de información planteen dudas a los pacientes sobre las actuaciones de sus médicos más cercanos y en los que depositamos nuestra confianza. Es intolerable.
También me preocupa que otras personas, con menos recursos propios, no sean capaces de exigir sus derechos como usuarios del Sistema Murciano de Salud y no sepan enfrentarse a estas situaciones. Me imagino a un paciente mayor o a un adolescente tímido, sufriendo una situación parecida y claudicando ante la persona del mostrador de información que es incapaz de responder con la mínima sensibilidad (inherente al puesto y responsabilidad que ocupa) ante el problema del paciente que, si está ahí, es porque no tiene más remedio.
Por último, el escaparate en el que se ofrece la imagen pública de todo un servicio es su mostrador de recepción e información. Del buen hacer de estos trabajadores se proyecta al usuario la imagen corporativa del resto de profesionales que están detrás. Creo que esto deberían considerarlo como prioritario quienes tengan la responsabilidad de hacer funcionar la sanidad pública.

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Continuidad Asistencial: paciencia de chinos

Hace unos días leía una entrada de Jose Luis Quintana en ATensión Primaria, Protocolos a-mi-no, con la que no puedo estar más de acuerdo. Ahora, nos ha tocado a nosotros, porque en todos los sitios cuecen habas.
Ayer, nuestro bien amado y nunca ponderado Coordinador, nos presentó una serie de propuestas que nuestra Gerencia Única había tomado para mejorar la coordinación con el hospital, no sin antes expresar que sentía vergüenza al tener que hacerlo. El resumen podría ser algo así: “…Yo, el hospital, que soy el Área De Cuidados pienso que deriváis mucho, por lo que mi lista de espera es grande ( lo que me obliga a hacer peonadas), así pues, decido que el Área De Continuidad Asistencial, es decir, vosotros, médicos de familia, de cabecera, generalistas, de primaria… tenéis que mandarnos menos gente. Ahora bien, como mandáis de todo, y de qué manera, os propongo en qué condiciones quiero recibirlo por lo que os mando como tenéis que hacerlo. Ahora bien, de momento, yo no os diré que le voy a hacer a vuestro paciente, tampoco cuanto tiempo tardaré en verlo y cuando os lo devolveré y por supuesto la carga burocrática (recetas, IT, nuevas pruebas diagnosticas, interconsultas…) será como viene siendo hasta la fecha. ¿Os parece bien?, pues ya tenéis los protocolos de coordinación entre niveles asistenciales...”
Y se han quedado tan a gusto. En ocasiones pienso que los de Primaria, a veces, somos como este chinito, aguantando carros y carretas para que nos den el heladito (llámese accesibilidad a pruebas diagnosticas, participación en órganos de gestión…etc). Ahora bien, ante esto, podemos aplicar la vieja máxima que dice “el Hospital propone, la Gerencia dispone y los de Primaria haremos lo que nos salga de los cojones” ( ¡uy, perdón!!)


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¿Es la nota académica el mejor método para seleccionar a los estudiantes de medicina?

Es indudable que los criterios de selección  determinan un perfil curricular y establecen un marco referencial para quienes pretenden ejercer una profesión en el futuro.
Si la prueba MIR evaluara fundamentalmente habilidades clínicas, las facultades de medicina habrían tenido que cambiar sus clases magistrales por más laboratorios y más formación práctica en centros de salud y hospitales.
Asimismo, si para acceder a los estudios de medicina se tuvieran en cuenta criterios no solo académicos, la enseñanza de bachillerato hubiera tenido que abrir las mentes y los comportamientos de los alumnos a esas otras dimensiones.
Me imagino qué pasaría si la enseñanza oficial tuviera que disminuir el impacto global de la calificación de conocimientos de los alumnos y precisara impulsar ciertas actividades extracurriculares en ellos... “Estudia, saca buenas notas, pero también tienes que participar en asociaciones de tu comunidad, formar o integrarte en un grupo de música, viajar y conocer otras culturas, colaborar con ONGs, desarrollar actividades creativas como la fotografía, la pintura, el cine... Has de tener experiencias, has de ser crítico y transformador de las cosas que no te gusten, hazte voluntario y trabaja en cualquier zona deprimida del mundo a favor de las personas desfavorecidas...” Con todo ese bagaje accede a la universidad, desarrolla tus estudios sin olvidar tus compromisos contigo mismo y con la sociedad y sé un buen profesional.
Shora publicó hace más de 3 años en MedTempus un comentario sobre el tema de los criterios de admisión a las facultades de medicina tomando como referencia los aplicados en la  facultad de Medicina de Harvard en donde su Comité de Admisión evalúa no solo el expediente Académico sino, también, otras cosas como una solicitud motivada, la puntuación del Test de Admisión de la Facultad de Medicina, sus actividades extracurriculares, sus ocupaciones de verano, experiencias de la vida y en el campo sanitario (incluyendo investigación y trabajo para la comunidad) y Cartas de Recomendación.
En Holanda se accede a los estudios de medicina partiendo de una nota promedio seguida de una elección al azar (lotería) sin que ello suponga cambios en el rendimiento académico 
Por último, en este pequeño recorrido por diferentes formas de acceder a las facultades de medicina, en los países escandinavos tienen una segunda vía de acceso a medicina a través de permanecer (no recuerdo si un mínimo de seis meses o un año) realizando actividades sanitarias de voluntariado con ONGs en Latinoamérica.

Pero en España no, aquí se prima de manera exclusiva el estudio, las horas que el alumno se machaque frente a un libro o unos apuntes. Se favorece el aislamiento social, el individualismo y la competitividad mal entendida.
Así se obtiene el éxito académico, la deseada nota de la PAU necesaria para superar el numerus clausus.
Y con estos “alumnos brillantes” se inicia una formación médica universitaria magistral, que machaca aún más, con más horas diarias de trabajo (entre asistencia a clases teóricas, prácticas y estudio) que cualquier trabajador, sin respetar ni siquiera las famosas 8 horas de ocio. Con unos contenidos docentes decimonónicos, periclitados, cargados de información innecesaria (cuando no inútil), desmotivadores y totalmente descompensados. Se determina una ideología profesional, unos comportamientos y una visión de la medicina ajena al acto médico y al proceso de comunicación médico-paciente.
Durante esta semana he estado revisando bibliografía sobre la motivación de los estudiantes que aspiran a ser médicos y, en todo lo que he leído, recogen las ideas de altruismo, generosidad, vocación de servicio público; también hay mucho escrito sobre la visión humanística de la medicina; no he encontrado publicaciones sobre el abandono de los estudios de medicina; pero sí he encontrado una cita que debería hacer reflexionar al conjuntos de expertos que supongo asesoran a los gobiernos en este tema:
El médico ha de comprender que el paciente no es simplemente un objeto de estudio, sino que es tanto el iniciador como el colaborador del proceso y ha de transformarse en un observador (inspección externa) que participa y realiza una introspección de los datos que le proporciona el paciente (inspección interna) a través del diálogo que se establezca entre ambos (conversación). En el proceso de comprensión de los datos que el paciente comunica sobre su mundo privado, el médico profundiza en su propio sistema personal de pensamiento (vivencias) para poder comparar y clarificar lo que este le cuenta. Así, el diálogo que se establece entre ambos está afectado tanto por el sentido de comunidad (compartir experiencias) como por la calidad de la comunicación establecida (intercambio de información). (F. Borrell)

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“Bienvenidas a LA FLOTA”… un punto de vista distinto…

de Lorena Sánchez

El jueves 1 de julio de 2010, salimos a medio día dirección La Manga del Mar Menor. Nos dividimos en los distintos coches, uno de ellos un wolkswagen descapotable rojo “de lujo y de categoría”, que cierto adjuntillo aun adherido al Centro de Salud de La Flota (y que se niega a alejarse), se empeñó en que descapotaran… Según me cuentan mis compañeras, en 2 minutos tuvieron que parar porque a 38ºC, a las 14:30 h de la tarde, era poco viable mantener…
Yo iba en otro coche con dos R4 y con la Responsable de docencia bien cómoda y con el airecito acondicionado…
Llegamos al puerto, tomamos el barco… y empezamos a sufrir. Nada más llegar, todos nuestros compañeros iban “decorados” con complementos de piratería… Parches, espadas, pañuelos…Al empezar, todos sabían qué iba a pasar, menos las cuatro R1, que estábamos en tensión cada una con sus propios miedos: “si me tiran en movimiento, las hélices me pueden cortar la cabeza”, “yo no veo el fondo, a saber lo que hay ahí debajo”, “si me tiran, seguro que no sé salir, me hundo y me ahogo”… ¿cómo pretendían que comiéramos?¿cómo pretendían que me separara del lateral del barco que me protegía de todos los males? En fin, como tantas otras veces, el alcohol, fue la solución: desinfecta y desinhibe, todo lo que hace falta en una ocasión como esta.
Sin embargo, desde el principio, todos los demás estaban bien animados; comenzamos el viaje por el Mar Menor con un éxito musical del verano… de qué año, no lo sé, porque mira que a mí me gusta la música de todas las épocas, pero eso no lo había oído en mis 25 años de vida… Continuamos con “I will survive”, lo cual era una premonición de lo que iba a suceder… Y así, una tras otra canción que iban amenizando y animando al personal… Manolo e Isabel tomaron el mando; nadie olvidará su coordinación en los pasos, parecía dos delfines bailando al mismo son… Pepe observaba desde su posición y ejercía de excelente anfitrión, alimentándonos a las resis pequeñas, aunque no teníamos muy claro si era por cortesía hacia nosotras, o hacia los tiburones… En cuanto a Concha, yo la denominé Concha-Cultural, ya que se encargó de recoger los hermosos paisajes mediante la fotografía, dio clases de baile… y en otras ocasiones, simplemente le daba estilo y glamour al barco. Yanira (glup, glup, glup), Ajo y Leo, fueron tres terremotos, ejerciendo de verdugos y de víctimas, ya que ni ellas se libraban de los ataques de otros R (y ya no R) mayores… Arleen y su cámara fueron uña y carne, y Yohalis, que iba acompañada de su pareja, dio algunas clases de baile demostrando sus raíces… Vanesa daba una de cal y una de arena… con su timidez que la caracteriza, lo mismo miraba al horizonte pensativa, que se veía como jamón-York en un sándwich, donde Pedro y Alberto ejercían de un sabroso pan blanco sin corteza…Inma me sorprendió con su excelente picado… ¡eso es abrirse paso en el agua con estilo! Y luego estaba Sergio, que se encargó de que en ningún momento nadie estuviera tranquilo y seguro en el barco… ni fuera del barco… porque con hielo o con agua, Sergio siempre acechaba…
Pronto llegó el momento del bautizo, acontecimiento que llevábamos oyendo desde el día que elegimos la plaza en La Flota. Una a una fuimos subiendo a nuestro “escenario” particular, donde nos deleitaron con unas bonitas palabras como “y me servirás, por la gloria de tu padre”, “arrodíllate y sé buena”… dulces comentarios que nunca olvidaremos. Se nos entregó a cada R1 una camiseta de “estilo piratesco”, personalizada con las firmas de los compañeros, y un parche; así nos hicimos fotos con nuestro tutor (oficial o en funciones, ya que algunos no pudieron asistir) y con nuestro R mayor, y sin más dilación, fuimos delicadamente arrojadas al mar (espero que se note la ironía en mis palabras).
A partir de ahí, ya éramos miembros oficiales del equipo de La Flota, aunque todo hay que decirlo, nosotras ya nos hemos sentido así desde el primer día. Parar el barco y caer al mar, ya surgía solo… el problema más tarde era subir de nuevo… Las escaleras desaparecían sospechosamente, fuerzas inesperadas te hacían caer cuando ya estabas arriba… aunque finalmente, como un gran equipo, nadie se quedaba abajo.
Otro momento importante, fue cuando se nos hizo entrega del kit de supervivencia… destacar su gran utilidad y su diseño, así como el gran esfuerzo de Isabel para encontrarle su función a todo.
Y no me podía olvidar del gran detalle de nuestros R4, que hicieron entrega a los tutores de un regalo para el centro, en este caso, una cámara de fotos.
En fin, pasamos un gran día juntos; las R1 nos divertimos mucho, conocimos un poco más a cada uno de los compañeros y creo que todas coincidimos en que estamos muy contentas de estar donde estamos, porque si ya nos gustaba lo que habíamos visto dentro del centro, mucho más nos ha gustado lo que hemos visto fuera. Las contracturas musculares una semana después y los hematomas por doquier, han merecido la pena. Da gusto trabajar en un ambiente así.
Y por último, daros las gracias a todos (los que pudisteis asistir y los que no) por la gran acogida que hemos tenido, y recordaros que no es necesario esperar para hacer este tipo de actividades extraescolares a que se vayan los R4 o a que lleguen los R1 nuevos, que estas cosas se pueden hacer el resto del año… ;)

Un abrazo!! Lorena.

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Hitos en la biografía de mis pacientes que les han condicionado la medicalización de la vida

Cuando imprimo las recetas de crónicos y observo la enorme cantidad de sustancias químicas que alguno de mis pacientes ingiere a diario, me baja el ánimo y no puedo evitar una sensación amarga que me hace pensar que algo estoy (o estamos) haciendo muy mal en su atención.
No hablo de los polimedicados desde el punto de vista clínico, no me refiero a las interacciones farmacológicas ni a los efectos secundarios. Me planteo su situación como personas, los cambios en su visión cosmológica de las cosas, las repercusiones en su vida relacional y sus expectativas vitales. ¿Qué impacto debe tener en las personas la dependencia de múltiples tomas diarias de medicación?
Hoy me interesa analizar las circunstancias por las que alguno de mis pacientes han llegado a esa condición de polimedicados, así que he seleccionado a la que más recetas se le han generado en el lote de crónicos que acabo de imprimir y a interpretar, en función de lo que conozco de sus vidas, los hitos biográficos que han marcado su consumo de fármacos.

Caso clínico:
Mujer de 73 años, casada. Matrimonio que vivía en plena huerta de Murcia. Ella cuidaba la casa y trabajaba las tierras junto a su marido que, además, tenía un empleo en el ayuntamiento. Con el crecimiento urbanístico de la ciudad y el boom inmobiliario, vendieron sus tierras a cambio de dos pisos (uno para ellos y otro para su única hija) y suficiente dinero como para tener asegurada una vejez sin penurias.
Lo que tal vez no contemplaron fue el cambio en sus formas de vida. Ahora son un matrimonio enjaulado en el piso, que añora su vida anterior por mucha humedad que tuviera su antigua casa.
Junto a los problemas habituales de su edad (DM2, HTA III, ACxFA, glaucoma, Osteoartrosis generalizada) ella ha desarrollado una depresión melancólica unida a un dolor crónico incoercible. De los muchos servicios hospitalarios que la tratan, cabe destacar endocrinología, cardiología, oftalmología, psiquiatría y unidad del dolor.
En la actualidad realiza 22 tomas de medicación entre comprimidos, cápsulas, parches y gotas oftámicas que se reparten entre los 16 medicamentos prescritos. De las 22, siete están indicadas para el dolor y cuatro para la depresión. A pesar de ello, no hay una respuesta satisfactoria, persiste su tristeza melancólica y su dolor crónico. No sale de casa, no tiene relaciones sociales, no espera nada del futuro.
Sé de sobra que tengo poco margen de maniobra en mis actuaciones, cuando intento quitar algún medicamento superfluo (p.e. pentoxifilina) empeora o aparecen nuevos síntomas, sé que la intervención familiar (hija y nietos) no ha dado resultados y tampoco la comunitaria (interacción social positiva) le ha ayudado mucho.
Lo que no sé es si, en casos como este, tienen algún sentido los consensos de expertos, la prevención cardiovascular o los cantos de sirena del tipo de “el dolor crónico tiene solución”
¿Alguien me puede echar una mano? Por favor, absténganse gerentes y farmaindustria

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