Vicenç Navarro es un catedrático de Ciencias Políticas Públicas de la Pompeu Fabra y profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) que no precisa presentación. Cualquier persona mínimamente interesada por la sanidad lo ha leído y conoce su apuesta por lo público frente a la moda neoliberal que está marcando tendencias en algunas comunidades autónomas de nuestro país.
Acaba de publicar en el Diario Público un breve artículo sobre la Sanidad Española que sale al paso sobre la polémica de la financiación del sistema sanitario público y el copago que me parece muy esclarecedor.
Desde la blogosfera (y no sólo en ella) hay una sensación de que ya se ha asumido que va a ser bueno que cada vez que un paciente vaya a su médico le tenga que pagar un euro. La verdad es que yo no lo tengo claro.
Para empezar, no me parece mal, sino todo lo contrario, que concertemos nuevas visitas con los pacientes que lo precisen; creo que es calidad de atención decir “-me gustaría volver a verlo para revisar cómo se ha quedado tras la bronquitis-“o “-Ahora mismo no sé lo que le pasa, vuelva mañana para ver si aparecen nuevos síntomas que nos ayuden al diagnóstico-“. Y prefiero esto a dar antibióticos por si acaso, a pedir múltiples pruebas para ver si sale algo o enviar a la puerta de urgencias a pacientes con síntomas menores. Reconozco que no sé trabajar en la privada, no lo he hecho nunca y no sé si practicar la medicina como he expuesto antes es posible cuando cada visita cuesta dinero. Lo que sí sé es que no quiero más presiones, bastante tengo ya con las bajas laborales, las recetas de privados o la burocracia absurda derivada de la hospitalaria para que, además, tenga que decidir si a este paciente se le cobra y a este no. Trabajamos en la incertidumbre y tenemos a nuestro favor el tiempo (desarrollo de síntomas). No quiero medidas que me limiten los pocos apoyos de los que dispongo.
No voy a negar que es preocupante el consumo de fármacos que tenemos en España, se consume mucho más y de todo que en otros países (aunque no tanto como pensamos) Hay que tomar medidas, pero no creo que el copago sea la solución. Tal vez deberíamos cambiar la perspectiva sobre la que se enfoca el problema: ¿el problema es el gasto sanitario o la medicalización de la población? Vicenç responde adecuadamente a lo primero (España, Grecia y Portugal son los que menos gastan en PIB de la UE-15 ), de manera que parece más adecuado el enfoque sobre la salud de la población. Entonces, las políticas a aplicar deberían estar más orientadas a combatir la publicidad del medicamento, el abuso mediático de la industria farmacéutica, el control de la dispensación en las oficinas de farmacia, el control de la medicina privada (mucho más agresiva e intervencionista), etc.
Creo que el copago es una simplificación injusta y gerencial de un problema más complejo. Es la vía fácil para la administración (hay que evitar entrar en asuntos “sensibles” de los lobbies de presión) y para aquellos médicos que creen que así va a disminuir la lista diaria de pacientes en la consulta (¿dónde queda la gestión clínica?)
A mí, como a todos, me gustaría disponer de 15 minutos por paciente, dedicar no más de cuatro horas a la actividad asistencial, disponer de tiempo para la docencia, la investigación, el estudio y la formación. Pero no quiero que, para alcanzar eso, tenga que renunciar a la calidad asistencial o recaiga sobre mis pacientes (el eslabón más débil de la cadena según las prácticas de la administración)
Por último y como comentario al margen, tras una interesante charla con un amigo economista: vivimos en un mundo de mentiras económicas, el valor especulativo de los mercados es mucho mayor que el valor real de la riqueza de los países, si quisiéramos retirar todo el dinero que tenemos en los bancos no sería posible. En muy poco tiempo comprobaremos que es falso el principio liberal de que el mercado es capaz de autorregularse. Y esta es la esencia real de la crisis. La historia nos enseña que, en estos casos, se produce una gran hecatombe mundial. Así que basta ya de calentarnos las cabezas con que si el PIB, el gasto público, el gasto farmacéutico y el resto de parafernalia. Vamos a hablar más de personas y menos de economía especulativa, del FMI y los demás piratas financieros. Al fin y al cabo van a hacer con nosotros lo que les dé la gana…
(¿no sé… me habré pasado? Será cosa del verano, el calor y las vacaciones)






0 comments:
Post a Comment