Acabo de leer un artículo de José Luís Ferretti publicado en Actualiz Osteología en 2006 que explica de una manera comprensible de qué depende la calidad del hueso.
Evidentemente, este artículo no me ha sido proporcionado por los delegados de farmaindustria a pesar de la “inequívoca voluntad formativa” que muestra para que los médicos podamos acceder a ese “conocimiento único y enriquecedor” que sólo ella posee y nos conduce a prescribir sus bifosfonatos y demás productos milagrosos.
Extraigo una parte de las conclusiones:
“En forma ajena a esta manera de pensar, buenos fármacos inhibidores de la remodelación (en todos sus aspectos, y en todo el cuerpo) son ofrecidos alegremente al mercado como "mejoradores de la calidad ósea", apoyándose en sus verdaderos efectos positivos sobre distintas propiedades óseas dentro del esquema propuesto, pero desconociendo totalmente las razones por las cuales podrían actuar (¡o no!) en beneficio de cada paciente, de acuerdo con la naturaleza biomecánica de su eventual fragilidad ósea. Cada osteólogo lector de este artículo debería reflexionar acerca de cuántas veces habrá indicado uno de esos agentes a individuos de los cuales no conoció siquiera su tasa de remodelación, al menos para saber si lo que estaba inhibiendo necesitaba o no ser inhibido; ni hablemos respecto del sitio esquelético en el cual era necesario actuar, o en qué dirección; ni de que los efectos del fármaco indicado sobre la calidad del material fueran conocidos (y reconocidos por la casa productora). ¡La única disculpa que cabría en estos casos sería que el prospecto del producto establecía sin lugar a dudas que el mismo mejoraba... la "calidad ósea"!”
Alguien debería reflexionar sobre si la formación continuada de un médico del SNS puede apoyarse en quienes dependen de sus prescripciones para obtener beneficios.
(Por favor, ¡¡que alguien se lo diga a mi traumatólogo de zona!!)
(Por favor, ¡¡que alguien se lo diga a mi traumatólogo de zona!!)






0 comments:
Post a Comment