Aunque las jornadas continúan hoy, no he tenido más remedio que volver a mis obligaciones asistenciales. No obstante, los dos días que he asistido me he cargado de argumentos y reflexiones que quiero compartir.
En primer lugar quiero dar mi más sincera enhorabuena a los organizadores. Farmacriticxs de Albacete (IFMSA-SPAIN), ha preparado unas jornadas excelentes, con unos contenidos y una organización estupenda. Han conseguido que los asistentes nos sintamos a gusto y permitido un intercambio de ideas muy gratificante. Aunque a penas he podido asistir dos días, he “cargado las pilas” y me siento pletórico y dispuesto a aplicar en mi trabajo diario muchas de las ideas que se han expuesto. Lástima que la Facultad de Medicina a la que pertenecen no haya estado a nivel; ante una actividad que indudablemente la prestigia, debería haber mostrado de manera fehacientemente su apoyo, tanto en favorecer la asistencia de estudiantes como de profesores, aunque solo fuera porque hemos hablado de MEDICINA, de esa MEDICINA con mayúsculas que no viene en los libros pero que todos los médicos asistenciales reconocemos como fundamental en la práctica diaria. Una oportunidad perdida.
Me resulta muy difícil resumir todos los contenidos de las jornadas y tampoco pretendo hacer una crónica de las mismas. Tan solo voy a exponer una idea que creo que ha sido un hilo conductor de la mayoría de los ponentes:
NOS ESTAMOS PASANDO CON LA PREVENCIÓN
Tanto en las exposiciones como en las conversaciones fuera de micro, desde Eduard Diogène, Vicente Baos, Luís Montiel, Javier González, Juan Gérvas o Ramón Orueta, han manifestado su preocupación con el rumbo que está adquiriendo la prevención en nuestra práctica. Estamos transformando personas sanas en enfermas, somos nosotros los que medicalizamos la vida de los pacientes y, lo peor, afectamos a la vida de los demás dando consejos o prescribiendo fármacos sin la suficiente evidencia científica. Hacemos nuestras y ofrecemos a nuestros pacientes unas recomendaciones que nos creemos eficaces sin que nos hayamos preguntado de dónde han podido salir, qué respaldo científico tienen, qué intereses ocultos hay en su origen y, sobre todo, cuales son sus resultados en salud.
Te propongo que mañana, con cada uno de los pacientes que atiendas, con cada intervención preventiva (farmacológica o no) que hagas, pienses en cómo estás afectando a la vida del paciente, qué evidencia científica la avala y si sabes cómo y cuanto le va a mejorar la salud.
Un buen ejercicio para progresar en nuestra profesión.
Si te apetece, nos lo comentas en el blog






0 comments:
Post a Comment