Gracias a todos
En pleno ascenso de los casos de gripe, con las consultas a rebosar de pacientes con gripe o preguntando si se vacunan o no (lo que no ha ocurrido con la gripe estacional), con pacientes angustiados por el miedo a padecerla o estigmatizados por estar padeciéndola, y el día previo a iniciar la campaña de vacunación de la cepa california, quiero agradecer sinceramente el apoyo y la sabiduría que nos han transmitido a todos los profesionales sanitarios:
· Gilead Sciences, Inc. y a Pharmaceutical Roche. Por descubrir y comercializar el Tamiflu. Con una mención espacial a Donald Rumsfeld por convencer a los gobiernos del mundo sobre las bondades del producto.
· Las autoridades sanitarias europeas por tranquilizarnos sabiendo que han comprado millones de dosis de Tamiflu. Gracias a ellos, pudimos descansar con la seguridad que estaríamos armados para cuando viniera la pandemia.
· La OMS (WHO?) por cambiar los criterios de pandemia sin aclarar suficientemente que ha dejado de importar la gravedad de los casos. Hacemos extensiva nuestra gratitud a la Dra. Dª . Margaret Chan y nos parece que el Príncipe de Asturias es poco para ella, apoyamos su candidatura al Nobel de Medicina.
· Los medios de comunicación que han publicado con sensatez y responsabilidad las informaciones sobre el tema, evitando caer en el alarmismo y ayudando a crear el clima necesario para que las personas conozcan lo que de verdad hay sobre la gripe y todo lo que está detrás de eso.
· Nuestro Ministerio de Sanidad y Política Social y, por extensión al Consejo Interterritorial (no lo olvidemos, donde están TODOS), por reservar las dosis justas de las vacunas y no despilfarrar ni un euro, por pensar en quienes se las van a poner y en quienes las tenemos que recomendar o que aplicar.
· Los técnicos de salud pública que han asesorado a los políticos en todo momento, con precisión, ajustándose a las evidencias científicas y sabiendo extraer el grano de la paja en ese intrincado mundo de intereses económicos que caracteriza al mercado farmacéutico donde a nadie le importa ni un pimiento la salud.
Quiero dedicar esta entrada, Nadia, una paciente destrozada porque su hija de 20 años se ha quedado en su país (Ucrania) y, si le da la Gripe A, su madre teme que pueda morir porque allí no tienen ni los medios ni los fármacos que tenemos aquí y, aunque rebosa salud por los cuatro costados, su madre quiere mandarle el Tamiflu para salvarla.
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