La maternidad más allá de los protocolos

Hoy ha venido a la consulta una paciente a mostrarme su bebé. Es una práctica habitual, cuando he atendido el embarazo, le pido a la madre que me enseñe a su hijo, pero este ha sido un caso especial. Ha sido un embarazo duro, ha pasado de todo; desde la hiperémesis gravídica hasta la cesárea, sin olvidar la discordancia FUR/ECO, el O´Sullivan, el rechazo de la mutua al riesgo laboral, la amenaza de parto prematuro…
Me he sentido muy satisfecho de cómo la he acompañado y sé que la paciente también está contenta conmigo pero, cuando ha entrado en la consulta con su bebé en brazos y se han mirado ambos, he sentido que, tanto yo como el resto de profesionales que la hemos atendido, no hemos sido más que una anécdota en el proceso.
Qué duda cabe que los cuidados médicos durante el embarazo han supuesto una importante mejora, los resultados en mortalidad perinatal o morbilidad congénita son abrumadores. Pero, quienes contemplamos a la mujer como mucho más que un útero grávido, no podemos sino admitir que nuestros protocolos, nuestras técnicas y nuestras actuaciones son una mínima parte del todo.
La maternidad es una fuerza de la naturaleza, es un torrente ancestral y eterno, es un vendaval que nos sacude y sitúa nuestra arrogancia en el papel de actores secundarios. Lástima que algunos profesionales se crean semidioses, el muerto en el entierro o el protagonista del parto.
Salvando todas las distancias, os presento un vídeo emocionante, directo, la naturaleza en estado puro, bestial, sin tapujos…

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