En todos los sitios cuecen habas, la crisis de la Atención Primaria no es patrimonio nacional, y es que hasta en los todopoderosos EE.UU les pasa lo mismo que a nosotros: cada día hay menos estudiantes de medicina que quieran ser médicos de familia, o al menos, eso es lo que se concluye en el artículo: Changes in Medical Students' Views of Internal Medicine Careers From 1990 to 2007, publicado en Archives of Internal Medicine. Entre las causas de esta reducción está el hecho de que los médicos de familia ven a muchos más pacientes que el resto de las especialidades y por el contrario cobran menos pasta. Los estudiantes encuestados consideraron que la medicina general constituía más carga de trabajo y más estrés que otras especialidades. Así, durante una carrera de cuarenta años, la diferencia total entre un cardiólogo y un generalista es cercana a $3.5 millones (las especialidades centradas en la tecnología pagan mucho mejor que la atención de la gestión del diagnóstico). Con los años, el atractivo de la medicina de atención primaria, como razón para estudiar medicina, ha caído del 57 a 33 por ciento. Ante estos datos la cosa está clara, es necesario cambiar la imagen de la Atencion Primaria frente al resto de especialidades, de forma que los estudiantes no solo respeten y admiren la medicina de familia sino que quieran hacerla.
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