A todos aquellos, que en estos días, me han mostrado su cariño y me han inundado de sabios y buenos consejos. Gracias.
“.- ¿Aún estás aquí? ¡Qué mala
vergüenza! A bordo, a bordo, el viento impele
ya por la popa tus velas, y a ti sólo aguardan…
procura imprimir en la
memoria estos pocos preceptos. No publiques
con facilidad lo que pienses, ni ejecutes
cosa no bien premeditada primero. Debes ser
afable, pero no vulgar en el trato. Une a tu
alma con vínculos de acero aquellos amigos
que adoptaste después de examinada su
conducta; pero no acaricies con mano pródiga
a los que acaban de salir del cascarón y aún
están sin plumas. Huye siempre de mezclarte
en disputas; pero una vez metido en ellas,
obra de manera que tu contrario huya de ti.
Presta el oído a todos y a pocos la voz. Oye
las censuras de los demás; pero reserva tu
propia opinión… usa de ingenuidad contigo
mismo, y no podrás ser falso con los demás,
consecuencia tan necesaria como que la
noche suceda al día…”
Hamlet. Escena VIII
Caerse está permitido, levantarse es obligatorio.
5:14 AM |
Subscribe to:
Post Comments (Atom)






0 comments:
Post a Comment