
De esta guisa se nos presenta a diario en nuestra consulta, a través de la información facilitada por los visitadores farmacéuticos, los beneficios del condroitin-sulfato para el tratamiento de la artrosis.
Una información más detallada, tal y como nos la presenta, el Preevid nos dice que: En las guías de práctica clínica (GPC) de reciente publicación consultadas, los fármacos glucosamina o condroitín sulfato no están indicados en el manejo de la artrosis en cualquiera de sus fases de evolución. Varios estudios recientes muestran que su administración a largo plazo puede tener un cierto efecto en la evolución del estrechamiento del espacio articular. ..En GPCs sobre el manejo de la artrosis en general o centradas en la artrosis de grandes articulaciones (rodilla y cadera) encontramos que glucosamina y/o condroitín no están recomendados en el tratamiento de esta patología. Esta conclusión la basan en la ausencia de beneficio clínico que estos agentes han mostrado en pacientes con artrosis primaria y en dos de las guías se comenta además que no existe evidencia que apoye su papel como modificadores de la enfermedad.
En cambio, en la GPC sobre el manejo del paciente con artrosis de rodilla incluida en el catálogo de guías de Guiasalud establece, respecto a sulfato de glucosamina y condroitín sulfato, que "son fármacos eficaces y seguros para el control del dolor y la mejora funcional de los pacientes con artrosis de rodilla leve a moderada, tomados durante seis semanas (Grado de recomendación A)". Sin embargo, remite a una revisión de la Cochrane y matiza, en base a sus conclusiones, que "además de depender del tipo de glucosamina, el dolor no mejora de manera tan clara cuando se toma durante dos a tres meses, y que la mejoría funcional depende de la escala con que se mida (Grado de recomendación A)". Esta guía indica además que "no existen evidencias suficientes en cuanto a las propiedades modificadoras de la estructura articular para regenerar el cartílago dañado" y que "son necesarios nuevos y mejores estudios para aclarar la actividad condroprotectora de estos fármacos". Un meta-análisis publicado en 2010 incluye 6 ensayos clínicos aleatorizados (ECAs) (749 pacientes y 753 controles), 2 con glucosamina y 4 con condroitín, que analizaban entre sus variables de resultado el estrechamiento del espacio articular de la rodilla. Este documento concluye que sulfato de glucosamina, tras tratamiento durante 3 años, revela un efecto protect
or de pequeño a moderado en la progresión del estrechamiento del espacio articular que presentan los pacientes. En cuanto a condroitín sulfato, el meta-análisis observa un pequeño efecto protector en la evolución del estrechamiento del espacio articular tras tratamiento con este fármaco durante 2 años. No encontramos referencia, sin embargo, a la posible significación clínica que puede tener este efecto protector identificado.
Una evaluación de tecnologías sanitarias de 2009 realiza una revisión sistemática que a su vez incluye 5 revisiones sistemáticas, una GPC y 8 ECAS respecto a condroitín indica que hay evidencia de que puede tener un pequeño efecto sobre los cambios estructurales de la artrosis pero no hay evidencia que corrobore la importancia clínica de este resultado.
En cambio, en la GPC sobre el manejo del paciente con artrosis de rodilla incluida en el catálogo de guías de Guiasalud establece, respecto a sulfato de glucosamina y condroitín sulfato, que "son fármacos eficaces y seguros para el control del dolor y la mejora funcional de los pacientes con artrosis de rodilla leve a moderada, tomados durante seis semanas (Grado de recomendación A)". Sin embargo, remite a una revisión de la Cochrane y matiza, en base a sus conclusiones, que "además de depender del tipo de glucosamina, el dolor no mejora de manera tan clara cuando se toma durante dos a tres meses, y que la mejoría funcional depende de la escala con que se mida (Grado de recomendación A)". Esta guía indica además que "no existen evidencias suficientes en cuanto a las propiedades modificadoras de la estructura articular para regenerar el cartílago dañado" y que "son necesarios nuevos y mejores estudios para aclarar la actividad condroprotectora de estos fármacos". Un meta-análisis publicado en 2010 incluye 6 ensayos clínicos aleatorizados (ECAs) (749 pacientes y 753 controles), 2 con glucosamina y 4 con condroitín, que analizaban entre sus variables de resultado el estrechamiento del espacio articular de la rodilla. Este documento concluye que sulfato de glucosamina, tras tratamiento durante 3 años, revela un efecto protect
or de pequeño a moderado en la progresión del estrechamiento del espacio articular que presentan los pacientes. En cuanto a condroitín sulfato, el meta-análisis observa un pequeño efecto protector en la evolución del estrechamiento del espacio articular tras tratamiento con este fármaco durante 2 años. No encontramos referencia, sin embargo, a la posible significación clínica que puede tener este efecto protector identificado.Una evaluación de tecnologías sanitarias de 2009 realiza una revisión sistemática que a su vez incluye 5 revisiones sistemáticas, una GPC y 8 ECAS respecto a condroitín indica que hay evidencia de que puede tener un pequeño efecto sobre los cambios estructurales de la artrosis pero no hay evidencia que corrobore la importancia clínica de este resultado.
¿Por qué nuestras sociedades científicas “prestan” su imagen para el marketing de este tipo de fármacos?






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