A mi residente "pequeña" le ha gustado esto de bloggear, así que os mando este nuevo incidente crítico. A ver a quien y como recomendanos el ejercicio físico.
HUBIERA PREFERIDO…
¡¿Arleeeen?!
– ¡Siii! ¡Aquí estoy!
- Tienes un preferente.
Estas 2 palabras son casi mágicas para un residente en urgencias, bastan para abandonar educadamente el paciente que estas atendiendo, ir a recoger la carpeta con la etiqueta amarilla fosforito de ¨preferente¨, e ir al box asignado para valorar al paciente que , si no está en peligro su vida de forma inmediata por lo menos si a corto plazo.
-Muy buenas tardes y Dios bendiga (mi saludo habitual y grito de guerra) señor….., el motivo por el que nos visita (confirmo) es un dolor torácico, no?
El caballero de unos 50 y pocos, según mi co-tutor un hombre muy joven todavía, acompañado de una dama, me contaba un dolor centro-torácico tipo pinchazo, que inició en actividad, que se exacerbaba con los movimientos, pero con la salvedad de que el paciente tenía como antecedentes dos IAM previos, con la colocación de un stent recubierto, HTA, una dislipemia mal controlada, y algún que otro factor de riesgo cardiovascular más, por lo que debía ser valorado con cuidado, y de forma ¨preferente¨ por si acaso.
La valoración física resulta sin incidentes, el ECG sin alteraciones. –Sólo falta el resultado de las troponinas, pero según las características del dolor no creo que sea cardíaco, le dije. Cuando me llegaron los resultados fui a buscarle, pero en la sala de espera sólo estaba su acompañante quien me informó que el estaba fuera fumándose un cigarro, fuimos a la entrada para ver si lo veíamos, pero no estaba, así que seguí viendo más pacientes y le dije a su acompañante que cuando regresara que me buscara.
Unos minutos más tarde, me esperaba solo, en el pasillo. -Ya estoy aquí, ¿tiene los resultados?
-Siéntese, comencé a explicarle que desde el punto de vista clínico, electrocardiográfico, y bioquímico (¡ay! ¿Qué será de mí con los famosos 7 minutos de consulta?) No tenía nada cardiaco, un dolor mecánico como yo sospechaba al principio. –Pero es importante que se cuide, lo que le ocurrió es para tener en consideración, pero hay otras cosas más, además de los eventos coronarios, que si sigue fumando, no llevando dieta, sin hacer actividad física… puede desencadenar (que puedo decir… soy médico de atención primaria)
-Es que soy empresario, ¿sabe? Y las múltiples reuniones me obligan a comer y a beber alcohol en demasía.
-Pues debe buscar realizar actividades físicas, eso lo ayudará a estar en forma y librarse de las calorías de más.
-Es que tengo tan poco tiempo libre, mis ocupaciones no me dejan tiempo para relacionarme con mujeres, y mire donde tengo que venir para conocer mujeres que valgan la pena, me dijo con una mirada cargada de intención.
Una milésima de segunda me fue suficiente para rebuscar entre mi baúl de mascaras faciales, me coloque la de efigie inexpresiva, y con solo la traición del aumento de 1 decibelio en el tono de mi voz, respondí:
- Juegue al Pádel, como todo el mundo.
En ese momento entra su acompañante, que de una manera un tanto inquieta identifica (por primera vez) como su esposa, y yo sin perder el aplomo me dirijo a ella repitiendo los consejos preventivos de lugar, y tras esto despido al que hubiera preferido… no fuera mi preferente.
Me pregunto: ¿Desde cuándo hablar de kilos, de hipercolesterolemia, cáncer de pulmón, y eventos coronarios es un afrodisíaco? ¿Qué diría mi tutor si supiera que sus consejos sobre la actividad física son tomados por algunos pacientes como coqueteos? ¿O tendrá algo que ver mi condición de mujer, mulata y extranjera? Prejuicios, ideas preconcebidas son algunas de la cosas con las que debo lidiar en mi práctica diaria, pero gracias a Dios han sido más las buenas experiencias, y el deseo (muy legitimo) de la mayoría de mis pacientes de sólo ser atendidos por un médico, no importa género, color de piel, o nacionalidad. La grumetina.
Arleen De León Robert.
Erotismo en prevención cardiovascular
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